Donar sangre es regalar vida.

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El vídeo de mi donación de sangre

Donar sangre me parece una de las formas más efectivas de ayudar sin esfuerzo. La sangre es una de las pocas sustancias que el hombre no puede reproducir de forma artificial, así que, la única forma de obtenerla para otras personas que la necesitan, es mediante la donación. Por otra parte, la sangre caduca, así que es imprescindible renovar continuamente el banco con nuevas aportaciones.

Trasplantados hepáticos y de médula, pacientes oncológicos, grandes quemados, pacientes con anemia, sea por un déficit del organismo o por traumatismo como pueden ser los accidentes de tráfico, así como las intervenciones quirúrgicas son los grandes grupos de receptores de nuestras donaciones.

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Cuando subo mi foto a redes sociales explicando que he ido a donar sangre, muchos me decís que también sois donantes. ¡Fenomenal, somos un montón, muchísimas gracias! Pero sigue siendo necesaria la difusión porque hay muchas personas que aún no donan, bien por miedo a las agujas, porque están en el grupo de exclusión que podemos ver aquí, o simplemente por el desconocimiento de que es un proceso rápido e indoloro.

La sangre: 1/13 de nuestro peso

Por el organismo de una persona de unos 65 kilos de peso circulan, aproximadamente, unos 5 litros de sangre, que se renuevan completamente cada 120 días, seas donante o no. En cada donación se nos extraen 450 cc de sangre que se regeneran, gracias a la médula ósea, en el plazo de una semana.

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El proceso de donar sangre

Todo el proceso no lleva más de media hora y podéis verlo íntegro en el vídeo de abajo. Se comienza rellenando la encuesta, donde te preguntan información como si has viajado a países de riesgo recientemente, si tomas alguna medicación, si te has hecho piercings o tatuajes en los últimos meses, si padeces alguna enfermedad o te has sentido mal después de donar anteriormente…

Más tarde y en privado, una enfermera repasa contigo la información más importante del cuestionario, comprueba tu estado midiendo tu presión presión sanguínea y realizando una analítica de sangre instantánea con un pinchacito en el dedo. Te pregunta el peso y si has comido y bebido en las últimas horas, ya que no se puede donar sangre en ayunas o si ha transcurrido mucho tiempo desde la última ingesta.

Seguidamente, pasas a la sala común de extracciones donde una enfermera te pincha en el brazo y comienza la hemodonación propiamente dicha, siendo recogida la sangre en unos aparatos que la mantienen en continuo movimiento para evitar la coagulación. Al su vez, toman unas muestras de la misma para analizarlas. Si en ese análisis encuentran algo anormal, se pondrán en contacto con el donante para advertirle. Este momento de la donación no dura más de diez minutos. Durante ese tiempo nos ofrecen tomar zumo.

Sólo queda esperar un ratito sentado, presionando en el punto de extracción para evitar que nos salga un hematoma, y al mismo tiempo nos vamos asegurando de sentirnos en perfectas condiciones de ponernos de pie.

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El personal del Banco de Sangre te da unas fichas que sirven para sacar un alimento sólido y dos líquidos de las máquinas de vending que hay en la sala de recuperación. Algunas veces, nos dan un detalle como muestra de agradecimiento, que puede ser un boli, una libretita, un llavero o, como esta vez, un buff para el cuello.

Desde que entras hasta que te vas, todo el personal está pendiente de ti, te preguntan varias veces si te encuentras bien, te van explicando el proceso para que sepas lo que van a hacerte y son muy cercanos y cariñosos.

¿Quién puede donar sangre?

A grandes rasgos, para poder donar sangre hay que tener entre 18 y 65 años y pesar más de 50 kilos. Puedes leer aquí las respuestas a las dudas más frecuentes. Los hombres pueden donar sangre 4 veces al año y las mujeres 3, al bajar nuestros niveles de hierro en sangre a causa de la menstruación.

Me ha sorprendido la estadística de donantes en Aragón del año 2016, casi idéntica al año anterior, que revela que sólo el 36’4% del total de donaciones fueron realizadas por mujeres. Aún teniendo en cuenta nuestra frecuencia de donación menor, me parece un porcentaje bajo.

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Ganamos todos

Desde la Hermandad de Donantes de Sangre buscan colaboraciones con empresas para que los donantes nos beneficiemos de descuentos o promociones exclusivas en productos o servicios. Yo recibo periódicamente un email con los eventos que habrá próximamente en mi ciudad y a los que tengo descuento como donante y me suelo beneficiar de ello al comprar mis entradas.

¿Dónde donar sangre?

Si quieres donar sangre en Aragón puedes acercarte a los  Hospitales Miguel Servet, Clínico Lozano Blesa, San Jorge u Obispo Polanco, cada uno en sus respectivos horarios, o en el  Banco de Sangre y Tejidos de Aragón está a tu disposición de lunes a viernes de 8:00 a 21:00 horas y el sábado de 8:30 a 14 horas.

Periódicamente se desplazan unidades móviles de hemodonación del BSTA a barrios, localidades o centros de trabajo. Puedes consultar el calendario en su página de Facebook o en la web de Donantes de Sangre de Aragón.

¿Por qué este vídeo?

Sabéis que siempre os digo que las personas que tenemos muchos seguidores en redes sociales, deberíamos asumir la responsabilidad de hacer algo con ello y aprovechar nuestro alcance para sensibilizar en necesidades sociales.

Tenía pendiente mi donación y aproveché a pedir permiso para grabar el proceso en vídeo y podéroslo mostrar. Sinceramente, esperaba una negativa por temas de privacidad, etc. Me sorprendió una respuesta amigable y cercana poniendo a todo el equipo a mi disposición para cuanto necesitase. Fue una mañana divertida y emocionante. Quiero dar las gracias a La Hermandad de Donantes de Sangre, al equipo del Banco se Sangre y Tejidos de Aragón y, muy especialmente, al Dr. D. José Mª Domingo Morera (Hematólogo y Responsable del Área de Promoción y Donación del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón) por su infinita paciencia conmigo y por vencer su resistencia a la cámara. 😉

Tutorial de maquillaje en Goya Corporal

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Una amiga me avisó de un concurso que hacía Goya Corporal en Instagram, en el que sorteaban un tutorial de maquillaje para aprender a maquillarte tú misma, según los rasgos y facciones de tu cara. La verdad es que no suelo participar en estas promociones, pero ya sabéis que el maquillaje no es lo mío y hacía tiempo que quería aprender a sacarme partido.

Tuve la suerte de ser unas afortunadas y pedí permiso para grabar el tutorial, ya que algunas de vosotras me pedisteis que compartiese luego trucos e imágenes.

Obviamente, no ha quedado como los tutoriales de maquillaje de las youtubers famosas, pero fue un rato muy chulo y he querido compartirlo con la naturalidad que lo hago siempre. Además, siempre había querido hacer eso de mostrar a cámara los productos o pinceles poniendo la mano detrás 😉

Os lo explico por escrito, pero lo vais a ver mucho mejor en el vídeo más abajo.

El algodón no engaña

Fui sin maquillar para llegar ready to use. La primera en la frente, me preguntan si llevo la piel limpia y yo digo que sí, que vengo del gimnasio y me acabo de duchar. Pues no, hay que pasarse un algodón con tónico que, por muy limpia que vayas, es como el algodón de Mr. Proper.

Me ponen en la piel de cara y cuello la prebase, el corrector de ojeras y luego la base con una brocha grande. Yo de esto no uso nada, pero hay que reconocer que te deja la piel unificada y perfecta.

Me ofrecen maquillarme entera o sólo un ojo para que pueda maquillarme yo luego el otro. Prefiero la segunda opción porque practicando se aprende más que mirando. Me decido por un ahumado, que los veo puestos y me encantan,  creo que con el azul claro de mis ojos puede quedar bonito.

La preparación

Prebase, también en el párpado, y una sombra muy natural en toda la zona desde las pestañas hasta las cejas. Con sombra oscura y un pincel biselado, trazar una línea desde el rabillo del ojo hacia el final de la ceja. Hay que detenerse cuando llegas al hueso de la cuenca y girar en un movimiento semicircular, hacia el lagrimal, de forma que dibujamos como una uve.

Con la misma sombra y con un pincel plano y acabado redondo, rellenar y difuminar el párpado móvil y la banana. Aquí hay que ser generosa con la sombra porque yo tengo el párpado caído y si no, con el ojo abierto, la sombra queda totalmente oculta y pierde el efecto de profundidad.

La forma de rellenar es con toques de pincel, como si quisiéramos que la sombra penetrase en la piel, no arrastrando como si estuviésemos pintando el hojaldre con huevo batido antes de hornear.

Hay que dar un toque de luz a la mirada dibujando una pequeña uve en el lagrimal con sombra muy clara.

La cosa se complica

Ahora viene el eyeliner ¡Ay, madre! lo bonito que queda y lo difícil que me resulta de poner sin acabar pareciendo a Carmen de Mairena. Importante trazar sin miedo siguiendo el borde que nos marca la sombra. Dejar secar y retocar si es preciso.

En la línea de agua, ese bordecito que tenemos sobre las pestañas inferiores, puedes poner lápiz blanco para avivar la mirada, o negro, que cierra más el ojo pero también da profundidad a la mirada.

A raíz de esto me animé a hacer un cambio en mi maquillaje diario, ya que esa raya no me la pintaba negra desde los dieciséis años y, la verdad es que, me gustó tanto esa mirada felina que me sacó, que ahora me la trazo en negro cada día.

El rimmel de toda la vida

Para rematar, la máscara de pestañas. La primera capa empezar desde la raíz y estirar bien hacia arriba, insistiendo también en las puntas para darles densidad. Acabar con un movimiento de zigzag de abajo arriba, para que queden consistentes.

Cuando sequen bien, se puede repetir. Tanto a la profesional que me maquilló como a mí, no nos gusta maquillar las pestañas inferiores, así que las dejamos al natural.

Los polvos del final

Luego, los polvos compactos, aplicados con esa borla que tan hollywoodiense me parece siempre. Su finalidad es fijar y que el maquillaje no se cuartee con el paso de las horas. Y lo cool que queda el aplicarlos, claro, que una se siente Grace Kelly entre esa nube de polvos perfumados.

El remate final es el colorete, destacando en mi caso la nariz con luz, al ser pequeña, y trabajando más el juego de sombras en los pómulos, que los tengo más gorditos. Una vez más, dibujamos una uve.

Se masca la tragedia

Finalizado esto, pasamos al momento en que soy yo quien cojo los pinceles. Y ya ni Carmen de Mairena, Ni Grace Kelly; paso a ser Lina Morgan. Pero eso tendréis que verlo en el vídeo porque es imposible explicarlo con palabras y, además, me da la risa.

Espero que os guste, ya me lo diréis en los comentarios del vídeo.

Anorexia: Un caso de éxito

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Libertad me mandó su historia para que la comparta con vosotros. Me limito a copiar y pegar. Antes de dejaros su testimonio, quiero felicitarla por el coraje de lograrlo y por la generosidad y valentía de compartirlo con nosotros.

Siempre he sido una niña alegre y responsable, cumplidora y constante con los estudios, perfeccionista, autoexigente, ordenada, y un largo etcétera que ya podéis imaginaros y que caracterizan a la enfermedad.

Crecí con el miedo a defraudar a los demás, a mis padres sobre todo, y lo hacía sacando buenas notas en el colegio y cumpliendo siempre las normas a rajatabla que se imponían en mi casa (horarios de llegadas…). Además, siempre se me estaba comparando con mi hermana, 4 años más joven que yo, y muy distinta a mi: rebelde y despreocupada de lo que pudieran pensar los demás.

Así crecimos, con caracteres totalmente opuestos, pero yo sentía que de mi se esperaba más, que no podía fallar porque era la hija perfecta y de mi no se podían esperar más que éxitos y buenos actos.

Todo empezó al querer bajar unos kilos de peso porque no me cabía la ropa para un evento que tenía, en 2006, y acudí a un centro del estilo Naturhouse, donde no hicieron más que ir obsesionándome poco a poco. Mi falta de autoestima unida a que al bajar de peso recibía halagos fomentó en mí la creencia de que tenía por fin el control de algo en mi vida, el peso, me sentía poderosa controlando la alimentación, ejercicio, pesándome a todas horas, etc. Y cada día fue a más.

ruler-1899028_1920Pasé de una mala alimentación (fritos, bollería, pizzas…), a unos hábitos aún peores (restricciones, ayunos…). Un año y medio más tarde, en mi casa empezaron a percatarse, ya había perdido todo lo que me sobraba de peso y mi comportamiento era extraño. Al estar estudiando en fuera, hizo que tardaran más en percatarse. Los engañaba como podía. Mi concentración ya fallaba, tenía mucha ansiedad, insomnio, etc., y mis padres me llevaron a un psicólogo que me diagnosticó anorexia nerviosa. Unos meses más tarde, ingresé por infrapeso en un centro hospitalario. Allí vi de todo, y recalco que lo importante es el reconocer la enfermedad, ahí a mí aún me quedaba mucho camino. No era consciente de la gravedad de mi problema, y cuando salí poco a poco, aunque estuve siempre tratada con especialistas, fui dando tumbos y haciendo de las mías a escondidas.

Pasé por varios ingresos, he estado en ITA, uno de los centros mejor valorados a nivel europeo, que personalmente no me sirvió de mucho porque no estaba predispuesta  a curarme. Yo sólo quería salir de aquella cárcel, así que manipulé a los médicos para hacer creer que estaba mejor y cuando pude me escapé.

Volví a lo mismo, no era mejor mi vida en mi casa, con mis padres preocupados y con discusiones constantes, pero yo sólo quería ser libre y no tener normas con la alimentación.

A ello se sumó una relación sentimental que tuve de dos años con una persona que me maltrató psicológicamente, me apoyé en él y me parecía bien todo lo que  hacía conmigo, y así fue como empeoró aún más si cabe mi autoestima, hasta que acabamos muy mal.

Luché por no volver a otro ingreso, y estuve a punto de ello, no tenía vida propia. En ese tiempo una gran amiga estuvo siempre a mi lado y gracias a ella superé muchos momentos de bajón. Casualidades de la vida, en mis peores momentos, conocí al que ahora es mi pareja, quien me apoyó en todo momento, y me vine a su casa a los pocos meses; también conocí a una psicóloga que se involucró muchísimo en mi caso y poco a poco, aunque me costó, fui viendo pequeños avances.

El camino no ha sido de rosas, me he planteado muchas cosas durante la enfermedad, no sabía si de esto se puede llegar a salir, si de verdad algún día vería la comida sin ansiedad, si podría hacer una vida normal ….

A día de hoy, puedo contaros cómo resolví mi caso:

weight-loss-494284_1920-Sigo llevando medicación psiquiátrica, aunque mi evolución es positiva, la van bajando poco a poco por evitar recaídas.

-No hay ninguna fórmula mágica, yo personalmente no creo en “un día me levanté y decidí comer de nuevo normal”. Es una enfermedad en la que la comida es sólo la punta del iceberg y hay que trabajar sobre las causas que nos han llevado a ella.

– Recomiendo un apoyo psicológico y nutricional, alguien en quien confíes, yo siempre, como ya he dicho, he sido de las cabezotas, de las anti-normas, pero hemos de seguir unas pautas básicas para la curación. No podemos curarnos con condiciones, si te pasa por la cabeza “quiero curarme pero pesando X kg”, eso ya no es curarse.

– La família y allegados deben estar al tanto de nuestra situación, sin presiones en eventos familiares, comentarios inapropiados, ….facilitarán nuestra mejoría. Tener su apoyo es fundamental.

– Personalmente, me ha ayudado mucho ponerme pequeños retos, escribirlos, ver que soy capaz de hacer cosas que antes ni imaginaba. Ahora no cancelo las cosas por que he tenido un atracón, y eso son avances muy importantes que se deben ir anotando. Ahora puedo cocinar sin ansiedad y comer sola, antes no podía.

– Recomiendo el deporte sólo cuando se hace controlado y como disfrute, yo jamás pensé que lo conseguiría, y a día de hoy salgo a correr, me relaciono con más gente y es algo que no hago contando calorías.

Mi conclusión personal es que de esto se sale, aunque es una enfermedad que siempre hemos de estar alerta, no hemos de tenerla olvidada, en mis días malos, me avisa que está ahí, he tenido algunos tropiezos, no voy a decir que estoy al 100%, pero lo importante es que no me he quedado acariciando la piedra, sino que me he levantado y he seguido hacia adelante.  Eso sí, he tardado casi 8 años en decidir levantarme, quizás es de lo que me arrepiento, por ello a las que están pasando por un tca, les diría que no dejen pasar más tiempo, aunque parezca difícil, que lo es, yo he sido de las pacientes más rebeldes y lo estoy consiguiendo. Ya no dejo que el trastorno me venza si tengo un resbalón, y eso es lo que marca la diferencia.

Nunca hemos de darnos por vencid@s porque cada día es una nueva oportunidad.

Coaching con Caperucita

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Que mi vida sentimental no es una de las áreas fuertes de mi vida es sabido por la mayoría de mis seguidores. Pasé de no saber estar sola, lo que no me ayudaba precisamente a elegir bien mis parejas, a saber estarlo, lo que sigue sin facilitar la labor, puesto que, o bien llega alguien a sumarme mucho, o mejor que no venga.

El otro día fui al cine a ver a Scarlett Johansson en Ghost in Shell y, a la salida, entré a La Casa del Libro con un buen número de fotos en mi móvil de títulos que me interesaban, todos relacionados con temas de desarrollo personal y aplicables a mi trabajo. Allí, en la tienda, entre el bloque de PNL y el de Mindfulness, había un único ejemplar titulado “De Caperucita a loba en sólo seis tíos“. Pensé que alguien lo había cogido de su estante para echarle un vistazo y luego lo habían dejado en un sitio que no era el suyo. Miré la portada y lo dejé donde estaba como si fuese radiactivo. Y es que a mí, casi todos los productos dirigidos específicamente a mujeres me suelen chirriar bastante. Como el Mujer de Hoy, que se desglosa en Moda, Belleza, Estilo, Amor, Sexo, Salud y Horóscopo. De las siete categorías me sobran cinco y una de las dos que quedan es común a los hombres. Como diría mi hija, un truño. El otro día me enteré de que hay porno para mujeres y, cuando lograron convencerme de que era verdad, me salieron unas petequias en el cuello que aún no me han desaparecido. No en vano, en el test del libro “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas” me salió que tengo un cerebro con un 70% de predominio masculino.

mi-portada-195x300El caso es que, de al menos cinco títulos que llevaba en el móvil, sólo encontré uno. Y esto es como para algunas de mis amigas salir de rebajas y volver sólo con una camiseta a casa. Ya sabéis que yo creo que todo pasa por algo, entonces, ¿qué hacía ahí ese libro que, cada vez que repasaba los títulos de la estantería con la cabeza ladeada buscando algo interesante, volvía a pasar ante mis ojos?

Leí en la contraportada que la autora, Marta González de Vega, había coordinado y escrito cientos de monólogos en el Club de la Comedia y, definitivamente, por los 6 euros que cuesta el libro, la pérdida no sería grande en caso de resultar ser un Mujerdehoy. Así que me lo llevé junto a otro de Laura Gutman. Fusión, creo que lo llaman ahora.

Lo empecé esa misma noche y lo acabé a la mañana siguiente. No llevaría ni diez páginas cuando sentí la necesidad de subir a Facebook e Instagram la foto de unos párrafos del libro. Iba pasando capítulos y, entre risa y risa, pensaba: “¡Qué cabrona! No sólo me está retratando a mí, sino a los perfiles de tíos con los que he salido”. En muchas ocasiones me acordé de los mensajes que me mandáis al leer mi libro, diciendo “Yolanda, me he sentido taaann identificada leyéndote”. Vale, ahora sé lo que se siente.

17546653_959954520806448_6802500085131199357_oMis amigas llevan años pidiéndome que escriba un libro sobre mis patéticos romances. Yo siempre respondo que, el día que entienda cómo funcionan los hombres, prometo escribir un manual de uso. Pero no voy a hacerlo, porque ya lo ha hecho Marta, y de un modo inmejorable. Y, además, como dice en su dedicatoria, como cuando tocábamos chufa de pequeñas “por ti, por mí y por todas mis compañeras”. Porque, quien más y quien menos, si no es una Bridget Jones como yo, lo fue en algún momento de su vida o tiene amigas que lo son.

Pero, lo mejor de todo no es esto que te he contado. Lo mejor es que el libro estaba perfectamente ubicado en la estantería. Verás, cuando yo hice mi máster en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL, a veces me quedaba sorprendida porque, sin conocer esas herramientas, yo ya las había aplicado de forma inconsciente en mi proceso para recuperarme de mi desorden alimentario. No sé si Marta González tiene formación en este campo pero, aparte de crearte la necesidad de comprar un par de libros de Punset, pone incontables ejemplos de toma de conciencia, distorsiones cognitivas, metamodelo del lenguaje, pensamientos automáticos, resistencia al cambio, programación neurolingüística, cambio de creencias, pensamientos adaptativos o inteligencia emocional. Consciente o inconscientemente, y siempre en clave de humor, te hace tomar conciencia de la realidad, no de tu película mental . Y aquí me hizo mucha gracia ver que hasta compartimos el ejemplo de Escarlata O’Hara, pero la mía sin nabo, e ¡incluso establece un plan de acción final basado en preguntas al lector! Vamos, coaching con humor que, dicho sea de paso, también es una de mis mejores herramientas.

Un placer leerte, Marta. Gracias.

Etapa 7: Logroño – Nájera

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Hemos despertado a las 6:30 porque queríamos ver amanecer caminando y se nos ha hecho más tarde de lo previsto porque nos hemos parado a desayunar en una cafetería.

La salida de Logroño ha sido muy larga, pero así hemos pasado por el parque de la Gragera y hemos conocido a Marcelino, el peregrino pasante, que es un personaje típico del Camino.

He salido con apósitos en mis dos ampollas de ayer y hoy, en vez de vaselina como ayer, he probado a ponerme Pedi Relax, que también me la habían recomendado para evitar ampollas, pero antes de salir de Logroño ya notaba el escozor de otra.

Cuando hemos parado a media etapa, me he descalzado y me he pinchado las dos ampollas nuevas de hoy y me he puesto todos los apósitos que llevaba, para amortiguar y poder completar la etapa, ya que ahí ya estaba muy apurada y dolorida. Ahí ya he sido consciente de que mucho tendría que mejorar para no tener que abandonar el Camino en Nájera esta vez.

Han sido 29 kms, 8 horas y media caminando a pleno sol, sin sombras, lo que ha hecho que a ambas nos hayan salido petequias en los tobillos del calor (según la enfermera) cosa que no nos había pasado jamás.

Una etapa llana, pero durísima por distancia y más con el dolor de las ampollas. Me he visto literalmente al límite de las fuerzas, en muchos momentos he creído que no podría llegar a Nájera.

Sonia y nuestra conversación sobre empotradores y las risas que hemos echado, ha conseguido que el ánimo haya aguantado hasta el final. Hoy no tengo la típica foto de llegada a Nájera porque no hay ningún cartel en su entrada.

Finalmente, no nos alojamos en el albergue que se ve en el video, ya que está completo. Hemos ido a uno que está relativamente cerca, el propietario es sumamente desagradable, nos ha pedido toda la documentación y se ha empeñado en explicarnos datos totalmente irrelevantes sobre el albergue, a pesar de expresarle que yo sentía tanto dolor y estaba tan cansada que sentía que iba a desmayarme. Finalmente, nos hemos duchado, hemos comido y hemos ido a urgencias, donde me han curado mis cuatro ampollas y me han encontrado dos más que no me había visto. Como explico en el vídeo, la enfermera me aconseja poner dos pares de calcetines, el de dentro (que sea tipo media de ejecutivo) con las costuras hacia afuera y el de encima, normal.

Para llegar hasta el centro de salud he tenido que caminar con bastón y, aún así, mucho dolor. Aún después de curarme y almohadillarme las ampollas, el dolor era tan fuerte que ya había decidido volver a Zaragoza y retomarlo más adelante y en mejores condiciones.

Te ayudo a mejorar tu relación con la comida. (2)

Camino de Santiago, etapa 6: Los Arcos – Logroño

El día anterior cogí el tren desde Zaragoza hasta Logroño y allí estaba Ana para recogerme y llevarme a Los Arcos.

Me acompañó a registrarme en el albergue y tomamos una coca cola en una terraza y tuvo que irse porque sus niños la esperaban.

En el único albergue municipal en el que me alojé en mi anterior viaje fue el de Roncesvalles y está increíblemente bien, quizá por eso me sorprendió tanto las condiciones de este. 70 plazas en litera, 2 wc, 3 duchas y 8 enchufes en el pasillo (ninguno en la habitación) así que colas para usar el baño, para cargar el móvil, etc. No dan desayunos pero hay cocina de uso libre. Cuesta 6 euros pero prefiero pagar más y tener mejores condiciones.

Había puesto el despertador a las 6:30 pero no ha hecho falta porque los hospitaleros se encargan en todos los albergues municipales de apagar la luz a las 22 h y de encenderla a las 6, así que todos arriba, sí o sí. A las 8 debe estar completamente desalojado.

No he dormido mucho porque varios roncaban y muchos se han levantado al baño.

He salido a las 7 en punto y era noche cerrada, así que he pegado a unos peregrinos que llevaban un frontal de luz. Hasta casi y media no ha amanecido, pero salir a esas horas es lo ideal porque los amaneceres son mágicos y uno de los mejores momentos de la etapa, sin duda.

Esta etapa consta de 27’4 kms y la verdad es que me asustaba porque la más larga que hice en mi anterior viaje fue de 23. Y las llegadas a localidades grandes como Logroño tienen el añadido de desplazarte dentro de la ciudad.

Iba con mis zapatillas Skechers y lo cierto es que, ni amortiguación ni en sujeción, se asemejan ni de lejos a las Asics Nimbus que me salieron mal. Las Asics llevan la suela con más relieve y más gruesa, lo que hace que agarre mejor y amortigüe más.

He hecho media etapa sin plantillas y cuando he parado a tomar un batido y darme de nuevo vaselina en los pies, he aprovechado a meter las plantillas de medio centímetro de gel.

Tengo los pies escaldados y muy doloridos, el nervio ciático izquierdo tocado. He llegado a Logroño muy apurada. La etapa es muy larga, aunque lo cierto es que la mayoría del recorrido llano, lo que la hace más llevadera.

La mochila de 50 litros, genial. Hay quien dice que llevo muchas cosas. Yo prefiero llevar dos kilos más y no necesitar nada.

He comido un menú del día con ensalada, albóndigas y flan.
Más tarde venido Ana, una seguidora de YouTube que conoció mis vídeos del Camino y me ha enseñado el centro Logroño y hemos tomado café. Gracias guapa!

Más tarde ha llegado Sonia, que viene desde Barcelona para andar la etapa de mañana juntas. Logroño es muy bonito, hemos salido a tomar unas tapas y vinos por la calle del Laurel. Con Sonia no nos conocíamos en persona, pero tengo la sensación de ser amigas de toda la vida. Incluso ha estado por la noche cosiéndome una ampolla de las dos que me han salido.

Ha sido muy divertido preguntar en un supermercado y en una farmacia donde hemos entrado a comprar, cómo se vuelve al Camino y que nos preguntasen: Qué camino?  😂

El albergue  de Logroño está genial. 

Etapa 6: Los Arcos – Logroño

Probando la copa menstrual

Te ayudo a mejorar tu relación con la comida. (2)

Oí hablar de la copa menstrual por primera vez hará unos diez años, en uno de los foros de crianza natural en los que participaba y donde algunas chicas ya empezaban a usarla, e incluso, a venderla.

Pero yo he sido siempre una chica Tampax y así pensaba seguir. Los tampones siempre me parecieron una opción cómoda y práctica, que resolvía el problema de la menstruación sin muchas complicaciones, salvando el riesgo del Síndrome del Shock Tóxico (SST) y el blanqueamiento químico al que los someten y que luego está en contacto con nuestro interior. Es más, era de Tampax de los de toda la vida. Nada de Pearl, ni Compak de esos que más parecen supositorios que otra cosa. Y estaba bastante cabreada porque nos habían quitado el hilito del abrefácil que traía el papelito en el que va envuelto cada uno.

Hace un tiempo empecé a notar que usarlos me hacía sentir reseca e incómoda. Luego leí que, acercándonos a los cincuenta, y a mí me quedan dos años, perdemos lubricación vaginal. Si es que a mejor no vamos, eso ya lo sabemos.

El plan B, las compresas, no me molaba nothing de nothing. Y ahí andaba, sin saber muy bien qué hacer, hasta que este mes dediqué unas cuantas horas a leer opiniones a favor (el 95%) y en contra (5%), y todo lo que había que saber para elegir la talla. Sí, hay tallas, formas, materiales y colores, además de decenas de marcas comerciales.

smart-cup-es-intEsta es la que yo compré. Tenéis copas menstruales en muchas webs, incluso en Carrefour, pero yo preferí ir a una farmacia a que me asesorasen. Me costó 26 euros, es de silicona médica y lleva una bolsita para guardarla.

Me atendió el farmacéutico y me explicó todo fenomenal. Yo le dije que no había parido y que usaba los Tampax tamaño regular. Me dio la talla S, que yo pensé que sería pequeña, pero me va perfecta. En alguna web he leído que también se tiene en cuenta la complexión, la edad y la cantidad de flujo.

Se pueden esterilizar en agua hirviendo durante 5 minutos (nunca con detergentes) o con el método Milton. Él mismo me dijo que no gastase dinero en el Milton, que con hervir con agua era más que suficiente. Y así lo hice.

copa colocacionLas copas deben enrollarse e introducirse con dos dedos hasta el fondo de la vagina. Al soltarla y retirar los dedos, se expande hacia las paredes impidiendo las pérdidas y recogiendo todo el flujo en la copa. Para retirarla hay que tirar del palito y pellizcar un poco en la copa para que rompa el vacío, a no ser que te quieras dar la vuelta como un calcetín. Vacías el contenido, la aclaras con agua corriente y la vuelves a colocar. El palito no asoma por fuera, pero queda a una distancia accesible fácilmente para cogerlo y tirar de él. Hay mujeres que prefieren cortarlo.

Lo único que puede resultar incómodo es cambiarte fuera de casa en un baño donde el lavabo no esté accesible desde el WC. En ese caso puedes usar pañuelos de papel o toallitas para limpiarla. Lo cierto es que aguanta muchas más horas que un tampón o compresa, por lo que, si tienes picardía de vaciarla justo antes de salir de casa, es muy probable que no tengas que volver a vaciarla hasta que regreses. Al igual que si te la cambias justo antes de acostarte, la puedes usar para dormir porque aguanta toda la noche. Esta es, para mí, una de sus mayores ventajas.

Hubo dos días en los que noté que la llevaba puesta, me molestaba y tuve un poco de pérdida. Evidentemente, la había colocado mal. Sólo hay que retirarla y volver a ponerla. No es como los tampones, que como tengas que retirar uno recién puesto molesta mucho.

menstrual cups top imageSegún los modelos y fabricantes, terminan en palito o anilla, para facilitar su retirada. Esto me hizo dudar, pero la de palito se coge con facilidad.

Alguna marca ofrece tres tipos de rigidez en el material de la copa. Así mismo, puedes encontrarla en silicona quirúrgica, que es el material que usan la mayoría de marcas,  en plástico quirúrgico (TPE) como el de las tetinas de biberones, o en látex.

También las hay de colores y esto me parece interesante porque las de color translúcido amarillean desde el primer uso y no vuelven a quedar como nuevas ni hirviéndolas.

La inversión se realiza una sola vez y la copa dura muchos años, por lo que resulta más económico y ecológico que el uso de compresas o tampones.

En resumen, estoy muy contenta con mi compra y la aconsejo totalmente.

 

 

Pausa en mi Camino de Santiago

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Buenos días!

Sonia ya está camino de Barcelona y yo desayunando en Nájera y haciendo tiempo hasta mediodía, que llegará Germán a “evacuarme” 😂

He pasado la noche regular, el albergue bien porque teníamos una habitación con dos camas y nadie nos ha molestado, pero el dolor de pies y ampollas, a pesar de estar medicada, no me dejaban ni darme la vuelta en la cama (seguramente no os habéis fijado cuanto utilizamos los pies para darnos la vuelta en la cama). También se me han soltado los apósitos que me puso la enfermera aunque, según ella, estaban listos para salir a andar.

No puedo responder a todos vuestros mensajes. Gracias por todos los ánimos, cariño y refuerzo que me mandáis.

El primer día me di vaselina antes de salir y a medida etapa, ayer Pedi Relax, que me dijeron que va mejor.

Algunas me decís “ya te dije yo…” No es que no os haga caso, es que sois muchos los que me dais consejos y, en muchas ocasiones, son contradictorios! A quien hago caso? Habrá que probar ;)😘

Lloré ayer y he vuelto a llorar hoy. No hay sensación de fracaso porque he dado más del 100% pero tenía mucha ilusión en esta semana.

El Camino para mí es el reto personal en el que demostrarme que, a pesar del destrozo que me hicieron en los pies, aún puedo superar retos a nivel físico. Y lo he comenzado este año, precisamente, porque soy capaz de abandonar sin sensación de fracaso y culpa.

Sonia no es tan chiquitina, es que estaba en rampa. 😉

También creo que todo pasa por una razón. Y que una cosa es perseverar y otra dejar de escuchar las señales y el instinto que tan bien me han guiado hasta ahora.

Retomaré mi viaje y mi reto en otro momento. Sencillamente, es esto, pero no ahora.

Me quedo con haber superado dos de las etapas más largas del Camino, con mucho calor el segundo día. Con ver a Ana de Estella, con conocer a Ana de Logroño y, sobre todo, por todo lo que he compartido con Sonia. Increíble lo que se puede sentir por alguien que sólo conoces de las redes sociales. Durante un día ha sido amiga, hermana, compañera, confidente… Cuánto cariño, cuántas risas, esas conversaciones sobre empotradores que nos cambiaban la cara de agotamiento y calor por carcajadas cuando ya no podíamos más. Gracias.💗

Traigo de vuelta intacto en mi mochila mi afán de superación, mi capacidad para retarme una y otra vez, pero también mi amor propio y autorespeto. Ni el Camino, ni ningún otro reto o propósito, deben llegar al maltrato de mi cuerpo y de mí misma. El fin, la meta, es mi bienestar físico, mental y emocional, no llegar a Santiago. Es maravilloso cuando descubres que tu valía no depende de tus resultados y que no tienes que demostrar nada a nadie (en ocasiones, ni a ti mismo).

Pausa en mi #caminodesantiago 

Qué llevar en la mochila del Camino de Santiago (vídeo)

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En Semana Santa de 2016 hice las cinco etapas del Camino francés entre Roncesvalles y Los Arcos. Cuando subí los vídeos a Youtube, varias personas me pidieron que hiciese uno explicando qué meter en la mochila. Lo tenía pendiente desde entonces. Volver a hacer la mochila para reemprender el Camino de Santiago ha sido la excusa perfecta para grabaros este vídeo.

Lo ideal es llevar una mochila con la espalda bien ventilada y que el total en kilos no supere el 10% de tu peso. Yo, en mi anterior experiencia, lo sobrepasaba por 2 o 3 kilos y, a pesar de tener una hernia discal, fui muy bien con ese peso. Hay que tener en cuenta que, cuando vas solo, hay muchas cosas que se podrían repartir  o prestar entre compañeros, pero de este modo lo tienes que llevar todo tú. Yo prefiero cargar un poco más y poder salir de apuro en caso necesario.

Mi mochila la llevo yo. Hay gente que encarga que se la lleven de un pueblo a otro con furgonetas o el servicio de Correos. En mi mochila va todo lo que necesito: agua, comida, abrigo, impermeable… ¿qué sentido tiene que la lleve otra persona? Además, los que encontramos en el Camino un paralelismo con la vida, entendemos que nuestras cargas debemos llevarlas nosotros y no delegarlas.

Si hay un aprendizaje valioso en hacer el Camino de Santiago es comprender que vivimos rodeados de cosas superfluas y, lo que es peor, ¡creemos que las necesitamos y que nos hace felices el tenerlas! Nada más lejos. Todo lo que necesitas para vivir cabe en una mochila de 40 litros a tu espalda. Todo lo demás es accesorio.

La web de donde yo saco toda la información sobre el Camino de Santiago es www.gronze.com También tienes buena información en caminodesantiago.consumer.es

Te dejo un listado de lo que yo llevo, pero dependerá de la época en la que vayas. Yo he ido en primavera y vuelvo en otoño. Seguramente, faltarán unas cosas y sobrarán otras, pero esto es lo que llevé la vez anterior y fui bien:

  • Mochila con espalda ventilada y sujeción a cadera y pecho (unos 40 o 50 litros; si es verano con 35 vale)
  • Anorak o prenda de abrigo
  • Poncho impermeable, o cubre mochilas.
  • Saco de dormir. (mejor de tipo cápsula, que ocupen poco. Los albergues tienen calefacción y mantas)
  • Chanclas para la ducha (para evitar hongos)
  • Calzado cómodo para las tardes. Ponlos arriba de la mochila porque los tendrás que usar nada más entrar a los albergues. Las botas se dejan al entrar.
  • Toalla de ducha fina (las de Decathlon valen, secan fatal pero las de Descamps no caben en la mochila)
  • Neceser con lo imprescindible
  • Si tomas alguna medicación, no la olvides.
  • Bastones de trekking telescópicos (o bordón). Si no los has usado nunca, no sabes lo necesarios que son.
  • Pañuelos de papel
  • Palo de selfie (sólo si eres de los míos)
  • Funda para almohada (almohadas hay en los albergues, pero por higiene)
  • Crema de protección solar
  • Cacao labial
  • Gafas de sol (yo no uso, pero me llevo la funda para proteger las graduadas)
  • Vaselina para los pies para prevenir ampollas (aplicar antes de salir y cada 3 horas andando)
  • Tapones para los oídos (alguna noche será el único modo de dormir)
  • Navaja multiuso. (y tiritas para los cortes de navaja si eres como yo, que me corté antes de empezar el Camino)
  • Imperdibles, pinzas para tender ropa, mosquetones. Estos últimos igual no los usas, pero los urbanitas domingueros como yo nos sentimos auténticos montañeros si llevamos alguno.
  • Botella de agua de mínimo 1 litro, o camel bag.
  • Buff para cuello que te sirva también como diadema.
  • Teléfono móvil y cargador
  • Ladrón de enchufe para poder cargar varios móviles a la vez.
  • Botiquín con apósitos, esparadrapo, hilo y aguja para coser ampollas, Betadine o mercromina (nada de usar compeed)
  • Ropa interior, calcetines, camisetas, mallas… Yo voy a andar 6 días y llevo lo puesto y ropa para 3 días más. En los albergues hay lavadoras y secadoras de pago. La idea es hacer una colada a media semana.
  • Un forro polar o sudadera
  • Bolsa para meter la ropa sucia
  • La credencial de peregrino (imprescindible para alojarte en albergues). Pregunta en tu parroquia o asociaciones de peregrinos.
  • Billetes de tren o autobús, reservas de albergues, rutas de cada día, o cualquier otra cosa que necesites llevar. Mejor métela en una funda de plástico.
  • Una riñonera o bolsito pequeño donde llevar el dinero y documentación (DNI, tarjeta sanitaria y de crédito) Yo llevo uno de Decathlon de color carne pensado para llevar debajo de la camiseta. Puedes dormir incluso con él colgado o meterlo bajo tu almohada.
  • Tentempié: barritas de cereales, frutos secos, fruta. En el camino encontrarás puestos ambulantes y sitios donde comprar, pero lleva algo para el primer día.
  • Amuletos: cintas, conchas de peregrino, pulseras, colgantes… es habitual que los peregrinos llevemos algún distintivo que acaba por convertirse en fetiche.
  • Ilusión ¡a raudales! Ve abierto a sentir, recibir, recoger, compartir, aprender, cambiar, pensar, conocer… Esto no es un viaje, es EL VIAJE.

Buen Camino, peregrino. Ultreia.

 

Mi viaje sola a Milán + vídeo

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Llevo años contándoos que hago muchas cosas sola de forma habitual: ir al cine, salir a pasear, ir a tomar un café, alguna vez a cenar… pero nunca me había animado a viajar sola. Tras completar cinco etapas del camino de Santiago en Semana Santa, me animé a hacer en mayo una escapada a Milán. Empleé dos días para viajar y otros dos en visitar Milán.

El primer día visité Milán ciudad: Il Duomo, el barrio Navigli, Piazza Mercanti, Galerías Vittorio Emanuele, La Scala, Castello Sforzesco… El segundo día contraté una excursión guiada de jornada completa al Lago de Como, donde visité Como, Bellagio y cruzamos el lago en barco.

La experiencia fue muy chula. Sinceramente, me hubiese gustado compartirlo con una pareja o alguien muy afín, pero, visto lo complicado que resulta, no estoy dispuesta a quedarme en casa renunciando a mis sueños o esperando que las cosas algún día sucedan sin más. Yo salgo a buscarlas y hago que ocurran.

¡¡En cuanto pueda, repito!!