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Esto no es apología de la obesidad, es apología de la actitud.

No estoy diciendo que estar gorda sea bueno.

Estoy diciendo que lo estoy. Y que no me voy a poner un saco por encima , ni me voy a esconder en casa.

Y que nadie sabe nada de mis hábitos, ni de mi salud, ni de mis intentos por bajar de peso.

Así está mi cuerpo hoy. No importa cómo estuvo ayer. No sé cómo estará mañana.

Ni siquiera sé si mañana estaré viva. ¿Tú lo sabes?

Por eso me hago fotos. Muchas. Agradezco la vida y el cuerpo que tengo. ¿Cómo podría esconder aquello por lo que estoy agradecida?

Estoy a punto de cumplir 50 años. Y sí, además de mis kilos de más, tengo estrías, flacidez, manchas de edad…

Si eso es lo único que alguien es capaz de ver en mí, lo siento por él. Lo siento mucho. En serio.

Mi valía como persona y como mujer no la determina la cifra que marca mi báscula.

La obesofobia


Hay gente que critica las fotos de gordos. Por nuestra salud, dicen…

El día que les suelten el sermón sobre la salud a sus amigos delgados cuando fuman, beben alcohol, se drogan, tienen relaciones tóxicas o comen ultraprocesados… Entonces me creeré que se preocupan por la salud de los demás.

Y si les molesta mi obesidad, entonces su problema es peor que el mío. Si necesitan volcar su mierda en comentarios, que lo hagan.
Esta publicación no es para ellos.

ia-obesidad-actitud-gordos

Esta foto es para esas personas gordas que salen en las fotos cabizbajas, con los hombros encogidos y escondiéndose detrás del grupo para que sólo se les vea la cabeza.

O, directamente, no se hacen fotos porque no se gustan.

Quiero mi Instagram lleno de fotos de gente feliz. Sin importar su aspecto físico.

Las personas necesitan verse reflejadas


Es curioso cómo las mujeres con kilos de más recibimos montones de likes de nuestras comunidades cuando subimos fotos de cuerpo entero.

Algunas me decís: “Olé tus huevos, ojalá yo fuese tan valiente. Hace años que no me hago fotos”.

Al vernos, hacéis una proyección: “Mírala, yo soy como ella. Está gorda. Y es feliz”

Necesitamos identificarnos con personas que nos hagan sentir bien. Porque la sociedad lleva años haciéndonos sentir como una mierda.

Por eso le he pedido hoy a mi hija que me haga esta foto en Roda de Bará.

Que nadie te haga sentir pequeña o que vales menos. No permitas que nadie apague tu luz, Campanilla.

Sé feliz. Aunque les fastidie. Que ya te digo yo que les fastidia. Pues que les den…

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