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8 pasos para Comer Sin Ansiedad

Clase online 8 mayo, 19 h

Recibo muchas consultas sobre dieta. Bueno, quizá no muchas, pero sí más de las que me gustaría, ya que no es el fin de mi página. El otro día una compañera me preguntaba sobre “lo bueno y lo malo de una dieta de proteínas” y me chocó que me insistiese en que le contase también la parte negativa y no le dijese sólo lo bueno. Aquello me hizo pensar. Yo no estoy aquí para convencer a nadie de que siga una dieta, ni mucho menos de proteínas. Yo no gano nada con que ninguna de vosotras se ponga a dieta. Mantener esta web cuesta tiempo y el gasto del dominio, y lo único que yo obtengo a cambio es la satisfacción de llegar a otros comedores compulsivos e intercambiar experiencias con ellos. Páginas motivadoras y con info sobre dieta tenéis muchas en internet.
¿Perjuicios de la dieta de proteínas? Sin ir más lejos, los que yo estoy sufriendo en este momento: se me cae el pelo a puñados y he recuperado en una semana de vacaciones lo que tardé un mes en bajar. Las dietas de proteínas son así, muy desequilibradas, por lo que hay que tomar suplementos vitamínicos y muy rápidas para bajar peso, pero como yo digo siempre, te comes una magdalena y recuperas 4 kilos. Nada nuevo bajo el sol para las que estamos familiarizadas con ellas.
Hay quien cree que una privación de hidratos tan importante, empuja a episodios de atracón. Pero también hay quien defiende lo contrario. No sabría posicionarme en cuanto a esto. Yo sigo diciendo que me ayudó a bajar 45 kilos y es lo mejor que he hecho en mi vida. Pero en este momento, no es lo que necesito.
A partir de ahora, no voy a hacer dieta de proteínas, voy a seguir con mi crema Budwig para desayunar, voy a comer sano y a seguir con mis caminatas de 5 kilómetros diarios, beber mis 2 litros de agua y si me he de engordar por algo, que sea de felicidad! 🙂
No vais a ver más mi báscula porque creo que invita a pensar que es una web de dieta más que un grupo de ayuda para comedores compulsivos. Y porque tampoco voy a seguir haciendo un balance semanal de mis progresos con la pérdida de peso. Quizá mensual, ya veré.
No hay arrepentimiento. Me fui de vacaciones con el propósito de que fuesen especiales, visité Asturias de donde he vuelto enamorada, comí fabes, moscovitas (por favor, eso debería estar prohibido, qué bueno!!), coulant de chocolate, helados, bebí albariño y sidra en la mejor compañía y sin el menor remordimiento. ¿Acaso no se han hecho las vacaciones para gastar lo ahorrado durante el resto del año?
He tenido tiempo de pensar y de reorganizar mi vida de cara al otoño y la vuelta al trabajo y el inicio del curso escolar. Mi vida empieza a ser una habitación con vistas. Ya os iré contando.

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