No existen los errores. Son sólo intentos con estrategias equivocadas.

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Aunque hice un pedido grande en el super antes de la operación, ya veía que la fruta no me iba a llegar hasta el lunes. Sigo con bastante dolor, pero noto mucha mejoría desde ayer y me subo por las paredes por no salir de casa.
Pero, cómo hacer la compra llevando las dos muletas?  Me he colgado la mochila del gimnasio y, en vez de usar cesta, me la he colgado delante, rollo marsupial, e iba echando dentro lo que compraba. Y así me he apañado muy bien.
Recuerdo la otra vez que entré a este mismo super con una sola muleta en la anterior operación y el guarda de seguridad me cogió la compra y esperó conmigo en la caja hasta que pagué. Me pareció muy caballeroso. Hoy no he sentido ni humanidad cuando nadie en la fila ha sido capaz de dejarme pasar viéndome así. Yo aprovecho cualquier situación de estas para dar ejemplo a mis hijos y enseñarles cómo comportarse en momentos en que podemos ayudar a alguien.
Pero la idea de esta publicación no es la crítica a la gente de la fila, sino reforzar la idea del “Haz lo que puedas, con lo que tengas”. Siempre, siempre, podemos hacer algo para estar mejor, o para revertir una situación que nos desagrada. Hay que creer que podemos hacerlo, inventar herramientas y estrategias, e intentarlo. Y, si no funciona, no contarlo como error, sino como un intento en el que no usamos las herramientas adecuadas.
Lo siento, me sale el coaching por todos los poros de mi piel. Y me estoy dando cuenta que estoy aprendiendo mucho, pero, sobre todo, consigo verbalizar y definir actitudes que yo ya tenía de antes. Esa fuerza interna que poseo y que tantas veces me nombráis, es como haber sido mi propio coach durante toda mi vida.

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