La dieta cetogénica en Navidad

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Ay madre, pues espero que nada! Toco madera.
Pero como me lo habéis preguntado varias, lo subo.
A ver, esta dieta es bestial, se baja como un tiro, pero no te permite deslices. Aquí no vale el “por un cachito no pasa nada” o el “Hoy me lo salto y mañana compenso”.
Salirse de cetosis para volver a entrar es BRUTAL para el cuerpo. A mí me altera la regla, me deja sin energía, me duele la cabeza y el estómago… Vaya, nada aconsejable.
¿Os acordáis de mi frase “Con esta dieta bajas mucho cada semana, pero te comes una magdalena y recuperas 2 kilos”? Pues es aplicable también en Navidad. Nada de turrones,  nada de dulces, nada de nada. Eso sí,  nos tiraremos al marisco aunque a mí lo que me pierde es el dulce.
Este año estoy sin niños para Nochebuena y Navidad, así que me iré a pasar esos días con mi tía Juli. Igual no la conocéis,  pero es la mejor repostera del mundo. Hace todos los dulces navideños caseros: turrón, mazapán, pan de Cádiz, coca, dobladillos, empanadón… Bueno, bueno, tortura nivel 10 van a ser esas sobremesas. Pero habré de aguantar.
Beatriz me contaba en Facebook que ella pasó unas navidades en cetosis y tomó pepinillos en vinagre en vez de uvas. Yo creo que este año me saltaré la tradición, sin más. No voy a ser menos feliz en el 2015 por comerme 12 uvas, pero sí lo seré si salgo de cetosis. La elección está clara.

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