Tutorial de maquillaje en Goya Corporal

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Una amiga me avisó de un concurso que hacía Goya Corporal en Instagram, en el que sorteaban un tutorial de maquillaje para aprender a maquillarte tú misma, según los rasgos y facciones de tu cara. La verdad es que no suelo participar en estas promociones, pero ya sabéis que el maquillaje no es lo mío y hacía tiempo que quería aprender a sacarme partido.

Tuve la suerte de ser unas afortunadas y pedí permiso para grabar el tutorial, ya que algunas de vosotras me pedisteis que compartiese luego trucos e imágenes.

Obviamente, no ha quedado como los tutoriales de maquillaje de las youtubers famosas, pero fue un rato muy chulo y he querido compartirlo con la naturalidad que lo hago siempre. Además, siempre había querido hacer eso de mostrar a cámara los productos o pinceles poniendo la mano detrás 😉

Os lo explico por escrito, pero lo vais a ver mucho mejor en el vídeo más abajo.

El algodón no engaña

Fui sin maquillar para llegar ready to use. La primera en la frente, me preguntan si llevo la piel limpia y yo digo que sí, que vengo del gimnasio y me acabo de duchar. Pues no, hay que pasarse un algodón con tónico que, por muy limpia que vayas, es como el algodón de Mr. Proper.

Me ponen en la piel de cara y cuello la prebase, el corrector de ojeras y luego la base con una brocha grande. Yo de esto no uso nada, pero hay que reconocer que te deja la piel unificada y perfecta.

Me ofrecen maquillarme entera o sólo un ojo para que pueda maquillarme yo luego el otro. Prefiero la segunda opción porque practicando se aprende más que mirando. Me decido por un ahumado, que los veo puestos y me encantan,  creo que con el azul claro de mis ojos puede quedar bonito.

La preparación

Prebase, también en el párpado, y una sombra muy natural en toda la zona desde las pestañas hasta las cejas. Con sombra oscura y un pincel biselado, trazar una línea desde el rabillo del ojo hacia el final de la ceja. Hay que detenerse cuando llegas al hueso de la cuenca y girar en un movimiento semicircular, hacia el lagrimal, de forma que dibujamos como una uve.

Con la misma sombra y con un pincel plano y acabado redondo, rellenar y difuminar el párpado móvil y la banana. Aquí hay que ser generosa con la sombra porque yo tengo el párpado caído y si no, con el ojo abierto, la sombra queda totalmente oculta y pierde el efecto de profundidad.

La forma de rellenar es con toques de pincel, como si quisiéramos que la sombra penetrase en la piel, no arrastrando como si estuviésemos pintando el hojaldre con huevo batido antes de hornear.

Hay que dar un toque de luz a la mirada dibujando una pequeña uve en el lagrimal con sombra muy clara.

La cosa se complica

Ahora viene el eyeliner ¡Ay, madre! lo bonito que queda y lo difícil que me resulta de poner sin acabar pareciendo a Carmen de Mairena. Importante trazar sin miedo siguiendo el borde que nos marca la sombra. Dejar secar y retocar si es preciso.

En la línea de agua, ese bordecito que tenemos sobre las pestañas inferiores, puedes poner lápiz blanco para avivar la mirada, o negro, que cierra más el ojo pero también da profundidad a la mirada.

A raíz de esto me animé a hacer un cambio en mi maquillaje diario, ya que esa raya no me la pintaba negra desde los dieciséis años y, la verdad es que, me gustó tanto esa mirada felina que me sacó, que ahora me la trazo en negro cada día.

El rimmel de toda la vida

Para rematar, la máscara de pestañas. La primera capa empezar desde la raíz y estirar bien hacia arriba, insistiendo también en las puntas para darles densidad. Acabar con un movimiento de zigzag de abajo arriba, para que queden consistentes.

Cuando sequen bien, se puede repetir. Tanto a la profesional que me maquilló como a mí, no nos gusta maquillar las pestañas inferiores, así que las dejamos al natural.

Los polvos del final

Luego, los polvos compactos, aplicados con esa borla que tan hollywoodiense me parece siempre. Su finalidad es fijar y que el maquillaje no se cuartee con el paso de las horas. Y lo cool que queda el aplicarlos, claro, que una se siente Grace Kelly entre esa nube de polvos perfumados.

El remate final es el colorete, destacando en mi caso la nariz con luz, al ser pequeña, y trabajando más el juego de sombras en los pómulos, que los tengo más gorditos. Una vez más, dibujamos una uve.

Se masca la tragedia

Finalizado esto, pasamos al momento en que soy yo quien cojo los pinceles. Y ya ni Carmen de Mairena, Ni Grace Kelly; paso a ser Lina Morgan. Pero eso tendréis que verlo en el vídeo porque es imposible explicarlo con palabras y, además, me da la risa.

Espero que os guste, ya me lo diréis en los comentarios del vídeo.

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