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Camino de Santiago, etapa 6: Los Arcos – Logroño

El día anterior cogí el tren desde Zaragoza hasta Logroño y allí estaba Ana para recogerme y llevarme a Los Arcos.

Me acompañó a registrarme en el albergue y tomamos una coca cola en una terraza y tuvo que irse porque sus niños la esperaban.

En el único albergue municipal en el que me alojé en mi anterior viaje fue el de Roncesvalles y está increíblemente bien, quizá por eso me sorprendió tanto las condiciones de este. 70 plazas en litera, 2 wc, 3 duchas y 8 enchufes en el pasillo (ninguno en la habitación) así que colas para usar el baño, para cargar el móvil, etc. No dan desayunos pero hay cocina de uso libre. Cuesta 6 euros pero prefiero pagar más y tener mejores condiciones.

Había puesto el despertador a las 6:30 pero no ha hecho falta porque los hospitaleros se encargan en todos los albergues municipales de apagar la luz a las 22 h y de encenderla a las 6, así que todos arriba, sí o sí. A las 8 debe estar completamente desalojado.

No he dormido mucho porque varios roncaban y muchos se han levantado al baño.

He salido a las 7 en punto y era noche cerrada, así que he pegado a unos peregrinos que llevaban un frontal de luz. Hasta casi y media no ha amanecido, pero salir a esas horas es lo ideal porque los amaneceres son mágicos y uno de los mejores momentos de la etapa, sin duda.

Esta etapa consta de 27’4 kms y la verdad es que me asustaba porque la más larga que hice en mi anterior viaje fue de 23. Y las llegadas a localidades grandes como Logroño tienen el añadido de desplazarte dentro de la ciudad.

Iba con mis zapatillas Skechers y lo cierto es que, ni amortiguación ni en sujeción, se asemejan ni de lejos a las Asics Nimbus que me salieron mal. Las Asics llevan la suela con más relieve y más gruesa, lo que hace que agarre mejor y amortigüe más.

He hecho media etapa sin plantillas y cuando he parado a tomar un batido y darme de nuevo vaselina en los pies, he aprovechado a meter las plantillas de medio centímetro de gel.

Tengo los pies escaldados y muy doloridos, el nervio ciático izquierdo tocado. He llegado a Logroño muy apurada. La etapa es muy larga, aunque lo cierto es que la mayoría del recorrido llano, lo que la hace más llevadera.

La mochila de 50 litros, genial. Hay quien dice que llevo muchas cosas. Yo prefiero llevar dos kilos más y no necesitar nada.

He comido un menú del día con ensalada, albóndigas y flan.
Más tarde venido Ana, una seguidora de YouTube que conoció mis vídeos del Camino y me ha enseñado el centro Logroño y hemos tomado café. Gracias guapa!

Más tarde ha llegado Sonia, que viene desde Barcelona para andar la etapa de mañana juntas. Logroño es muy bonito, hemos salido a tomar unas tapas y vinos por la calle del Laurel. Con Sonia no nos conocíamos en persona, pero tengo la sensación de ser amigas de toda la vida. Incluso ha estado por la noche cosiéndome una ampolla de las dos que me han salido.

Ha sido muy divertido preguntar en un supermercado y en una farmacia donde hemos entrado a comprar, cómo se vuelve al Camino y que nos preguntasen: Qué camino?  😂

El albergue  de Logroño está genial. 

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Etapa 6: Los Arcos – Logroño

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