Expresar gratitud, ¿por qué nos cuesta tanto?

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Hoy, una persona a quien no conocía de nada y a quien, probablemente, no volveré a ver en mi vida, ha confiado en mí. Me ha parecido un gesto tan bonito e inusual que, al salir de su establecimiento, le he comprado esta plantita y se la he llevado.

Ojalá hubiéseis visto su cara. “¿Para mí? Pero ¿por qué?” Le digo “Porque es díficil encontrar gente amable y que confíe en alguien que no conoce, y tú lo has hecho. Y me ha parecido un gesto precioso” Se queda mirando la planta en el mostrador, con las palmas de las manos sobre su pecho y me dice “Me vas a hacer llorar”.

Ha salido del mostrador y me ha dado un abrazo… Un abrazo de verdad, sentido y largo. Y ha sido increíble sentir algo tan amoroso con una perfecta desconocida. Y dos besos. “Que tengas un buen día” le digo “Y tú también” me responde. Y ahí la he dejado, llorando y con su maceta entre las manos.

Estos momentos, para mí, son mágicos. Me siento realmente afortunada de que me pasen estas cosas.
Estamos acostumbrados a ignorar y ser ignorados, a pasar de puntillas por la vida de los demás, a que cada cual vaya a lo suyo… Pero cuando alguien invierte esa espiral y hace algo por nosotros, debemos saber corresponder. Os aseguro que el momento que he vivido hoy no se paga con el precio de la maceta. Y el verdadero regalo para ambas ha sido ese momento, por mágico e inesperado, más que su favor o mi planta.

Me canso de ceder el paso con mi coche a conductores que ni se molestan en levantar la mano al pasar, o veo gente que llega corriendo al bus, el conductor les espera y cuando suben no les dan ni las gracias. No necesito su respuesta para hacer lo que mis valores me dictan, pero si devolviésemos algo de lo que recibimos, la vida sería mejor para todos.

El agradecimiento es una de los sentimientos más poderosos. Parte de la base de que no necesitas nada y no tienes derecho a nada, y agradece todo aquello que te llegue.

“GRACIAS” es una de las palabras que menos pronunciamos y que más bien nos hacen. Es absolutamente sanadora (conocéis ho’ oponopono?)
Agradece, con palabras, con macetas, con sonrisas, con miradas… Gracias, gracias, gracias. Es fascinante la cantidad de cosas que tenemos que agradecer cada día. Y, cuando las descubres, no te queda más remedio que ser feliz.

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8 comentarios en “Expresar gratitud, ¿por qué nos cuesta tanto?

  1. Llevo poquito tiempo que te conozco fue en youtube hace como un mes. Sin intencion y de rebote di con un video tuyo y me fui enganchando a tus reflexiones el cual sigo con mucho agrado, aprendí cosas y descubri sensaciones, situaciones y emociones con las que me sentia identificada. Yo tambien soy emotiva, sensible y cuando tengo un bajón emocional me desahogo picoteando, intento perder peso pero es como si mi cuerpo se negara a adelgazar…en el anterior post me sentia como describias, como triste, a pesar de mi vida feliz, estoy bajoneada, sigo en mi lucha con los kilos desde la forma de comer natural y sana….pero cuesta…lo hago por salud y ese es mi objetivo. Ya pasé la etapa de lo estetico, con el paso del tiempo se tiene otra óptica de las cosas. Que sepas que me rio mucho con tus cosas, como el video de las invitaciones de boda o tus bailes de zumba, eres genial y muy graciosa ,empatizo con tus situaciones duras y disfruto de tus victorias.

  2. Por eso tambien te doy gracias, por tu generosidad, tu humanidad y sensibilidad, por desgracia no todo el mundo responde igual a veces, la deshumanizacion y la incompresión, es la tónica general de hoy en dia….pero cuesta tan poquito dar una sonrisa, ser amable, no ir con la lanza arriba. Actos de dar sin mas y ser persona, es algo tan poco usual que hasta deja perpejo a mas de uno. A mí, tambien mi marido me dice que cuando conduzco siempre me comporto ayudando, no insulto aunque cometan un improperio, ni toco el claxon, soy tranquila y eso le extraña…pero que se consigue con gritar e ir por la vida avasallando?. Lo que dices si todos pusiesemos un poquito de ternura y amor seria tan diferente todo y es tan gratificante…sigue así, con tu sonrisa bonita, tus ojos de cielo, tu gran educación y sensibilidad, muchos besitos Yolanda.

  3. Hola Yolanda,
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, por eso hoy te agradezco simplemente tu compañía.
    Un abrazo de los de verdad!

  4. Hola Yolanda! Me parece precioso esto que has escrito, y la vivencia en sí. Me ha pasado algo muy parecido varias veces en mi vida. Acabo de ver un vídeo tuyo en youtube y me he venido a ver tu página. Y después de leer esto me he animado a escribir. Empatizo mucho contigo.
    Bueno escribo porque creo que necesito ayuda. Buscando info sobre la dieta de los puntos para retomarla, he llegado a tu vídeo de youtube, y he entendido por qué fracasé estrepitosamente con esa dieta, cuando curiosamente debería haber sido la “definitiva” al permitirme comer todo lo que me vuelve loca. Y es que hacía lo mismo… Me comía “algo” y pudiendo haber cuadrado los puntos ese día, me descontrolaba a partir de ahi y se iba todo al traste.
    Llevo toda la vida así, he probado de todo. He adelgazado kilos y los he engordado docenas de veces. La piel de mis pechos se está empezando a resentir y la flacidez es notable para la edad que tengo. Toda esta situación me entristece más de lo que puedo admitirle a nadie en este mundo. Lo que pasa es que cuando me paro a pensar que quizás puedo tener un verdadero problema con la comida, empiezo una dieta nueva. Y durante unos días o semanas pienso que soy una mujer nueva que va a estar delgada y que todo ese rollo de comer compulsivamente lo he dejado atrás. Y luego pasa algo… Como un croissant desayunando con una amiga como una “excepción”, o me permito unas palomitas viendo una película en el cine porque todos lo hacen… Y a los pocos días estoy tragando comida como un robot sin pararme a pensar lo que estoy haciendo.
    Ya no puedo más.
    Te agradecería que me aconsejaras, dónde hay que acudir primero para tratar este problema. Evidentemente quiero adelgazar y me tienta tu dieta proteica. Pero voy muy perdida. Tambien me da vergüenza acudir a un grupo de comedores compulsivos por si hay alguien que me conoce. En fin, si me pudieras guiar sería genial.
    Un abrazo y gracias!!!

    • Hola Azucena, habla con tu médico de cabecera, hay unidades de trastornos de la alimentación muy buenos en algunas ciudades. En mi último video verás que en realidad solo hace falta dos cosas: gestionar emociones y dejar de hacer dietas y comer de todo. Pero es un trabajo de un par de años al menos. Mucho ánimo y un abrazo

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