Por qué los comedores compulsivos perdemos el control ante un atracón de comida?

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Hoy me he comido estos 9 donetes de un tirón después de comer. No busco comentarios de ánimo, ni de ‘es solo un tropiezo’, ‘mañana vuelta a empezar’, ‘eres muy fuerte’, etc. Si cuento todo esto es con el fin de que le sirva a alguien.

Creo que ha sido la primera vez que he sido plenamente consciente del sentimiento que me movía a comer de ese modo. Y les he escrito a mis estupendas por wasap “Atracarse es un puto acto de rebeldía”.

Ya sabéis que el “A tomar por culo” es una de.mis frases favoritas y que aplico sin miramientos. Pero qué pasa cuando la situación o personas que te hunden no las puedes mandar a tomar por culo? (Ojo, que podemos mandar a más gente de la que  creemos) pues que mandamos a tomar por culo nuestra dieta, nuestro plan de comidas o nuestra vida healthy.

Tenemos que mantener el control en tantas áreas de nuestra vida, que resulta extenuante. Y acabamos perdiéndolo con lo único que nos permitimos hacerlo: comiendo.
Y elegimos comer porque ese descontrol nos afecta solo a nosotras. Nadie más se verá perjudicado. Es mandar a la mierda todo tu mundo en unos minutos sin daños colaterales.
Y, en plena vorágine del descontrol, sientes paradójicamente que por fin controlas algo, porque estás haciendo justamente lo que quieres hacer: comer. Sin control ni medida, sin rendir cuentas a nadie ni tener que demostrar nada, sin que se nos evalúe.

Por eso, aunque tenemos gente a quien recurrir antes de comer compulsivamente, nos negamos a hacerlo, porque no queremos que nos intenten hacer desistir. No queremos calmarnos, no queremos controlar, no queremos reprimir el deseo de comer. Porque estamos hasta las narices de calmarnos, controlar y reprimir. Porque no queremos escuchar más ni un solo “Eres más fuerte de lo que crees. Tú puedes con todo” Porque igual ya no quiero poder. Porque igual ya no puedo querer. Porque no quiero, porque no puedo. Y porque todos tenemos derecho a rendirnos, aunque sea de forma temporal.

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Un comentario en “Por qué los comedores compulsivos perdemos el control ante un atracón de comida?

  1. vaya… hace unos meses también a mi me llegó la comprensión…. hasta ese momento siempre había relacionado comer con la dificultad de hacerme cargo de emociones inabordables (de las desagradables de vivir, y también de las agradables… ), con el estrés, con la baja autoestima… y derrepente, un buen día, también me di cuenta del placer que anticipa el camino a la cocina, sabiendo que tengo el control. Todavía me resulta confuso enfrentarme a la paradoja de que “perder el control” es “tener el control” y sin embargo todo mi cuerpo sabe que es cierto. Acabo de empezar a ver tu blog, agradezco y admiro tu valentía.

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