La comida es mi peor amante

Para nadie que me siga es una novedad que estoy pasando unos días complicados e, inevitablemente, ha aparecido de nuevo la compulsión por la comida. Han sido casi dos semanas de juntarse situaciones desbordantes y yo necesitaba dejarme ir. Y lo he hecho del único modo que sé: comiendo.

Hay momentos en que necesitas regodearte en tu tristeza y llorar, patalear como una niña enrabietada… ¿y por qué no? Soledad me decía el otro día “Yolanda, te diría que fueses fuerte… pero no me da la gana, porque no tienes por qué serlo”, Roxana también me dijo “Llora, revuélcate en la mierda, porque es lo que ahora necesitas hacer”, mi hada añadió “Tienes un duelo que hacer”. Todas ellas tienen un buen trecho de camino adelantado en su lucha para dejar de ser comedoras compulsivas. Y sí, justamente, era lo que sentía. Ya os dije que no experimentaba ningún remordimiento al comer.

Pero llevo el mismo tiempo tratando de buscar una razón que me obligue a volver al control, a retomar la abstinencia. Estoy mejor emocionalmente, pero siempre hay elementos desestabilizadores que hacen que posterguemos la abstinencia (excusas, en cristiano).

La mayor razón que había encontrado hasta hoy era la de no seguir recuperando peso. Mañana me subo a la báscula y os cuento, pero mis clavículas han vuelto a desdibujarse. Qué suerte esas personas que terminan el verano con 3 kilos de más! Un comedor compulsivo los gana en menos de una semana. ¿Cuántos habré ganado en dos?

Pero hay algo a lo que hace tiempo que le doy vueltas, y hoy ha cristalizado mientras escribía el pie de foto de mi desayuno con fruta y rosas que he subido a FB e IG. En estas dos semanas en que he comido sin control, aún sin remordimientos, no he disfrutado de nada de lo que he comido, no he saboreado ningún alimento, he comido cualquier cosa en grandes cantidades sin importarme si me gustaba o no, no he llevado a la boca nada que me haya hecho exclamar “mmmmhhh…”, ni siquiera he sido capaz de comprarme el gofre con chocolate y nata que tanto deseo desde que empecé la dieta. Disfruté muchísimo más tomando el capricho de mis puntos extra semanales cuando sí controlaba la ingesta.

Cuando preparaba mis frutas esta mañana con tanto mimo, me reprochaba a mí misma ser capaz de hacer estas cosas para otros (soy muy detallista) pero no cuidar jamás lo que es para mí, comer cualquier cosa, de pie sin sentarme a la mesa, a veces sin servirlo siquiera en un plato, engullendo sin masticar… realmente, ¿qué me aporta comer así?

Lentes Rosas me respondía hoy en FB “es muy muy importante ya que se supone que obtenemos la mayor parte de placer/bienestar/confort de la comida pero luego realmente ni le sacamos partido al momento ya que, como dices, comemos de pie, no cuidamos la presentación, comemos rápido…”  Bingo!

Si comemos de forma compulsiva tratando de aplacar el “hambre emocional”, si engullimos hidratos porque nos aportan una satisfacción inmediata… por qué no nos sentimos satisfechos? dónde está el subidón, la borrachera? por qué no disfrutamos comiendo? qué hago buscando satisfacción y consuelo en un medio que, realmente, no me los da?

Si estoy excitada sexualmente, querré un hombre que me dé placer. No tendría sentido acostarme con uno que sé que será incapaz de llevarme al orgasmo, no? Por qué sigo buscando placer en la comida, sabiendo que no lo obtengo? La comida es el peor amante que he tenido. Y, lo peor de todo, es que sigo acudiendo a él de forma recurrente.


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He aprendido un hábito erróneo y llevo toda la vida aplicándolo. Es un sinsentido. Toca formatear y reprogramar, trabajar el aprendizaje por ensayo y error, buscar el placer en otras cosas. Necesito ese placer, la compensación emocional, pero la comida tampoco me la da. Y, si verdaderamente quiero darme placer a través de la comida, habré de mimarme lo suficiente como para seleccionar algo exquisito y que realmente me encante, buscar el momento ideal para degustarlo, cuidar la presentación, comerlo despacio para saborear y disfrutar de cada bocado, hacer un rito de ese momento de placer, buscar el paralelismo con el atrezzo de una noche de sexo: la lencería, la luz tenue, los preliminares… Si la comida ha de ser placer, hagamos que lo sea!

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7 comentarios en “La comida es mi peor amante

  1. Hola Yolanda!! Yo en el blog puse que diferencia cuando como por compulsión de cuando como por gusa simplemente porque para mi el atracón se caracteriza por eso, por no enterarte prácticamente de lo que haces, por engullir mas que por masticar.
    Mi teoría no es agradable la verdad, pinta las cosas igual mas feas de lo que gustaría oír, yo no creo que comamos (al menos yo personalmente) por buscar placer, creo que en un principio era por eso, pero a estas alturas creo que lo utilizo como un mecanismo de defensa en primer lugar porque siempre siento que comiendo se va a llenar ese agujero que me queda dentro aun q es falso, y en segundo, y para mi mas importante, es porque el echo del atracón me da la posibilidad de no pensar, no controlar, no hacer nada, solo engullir y me permite uir durante lo que dura la comilona del dolor que este sufriendo.
    Me di cuanta de esto cuando tuve lo que se conoce como autolesión. Era adicta a dañarme a mi misma, no porque me gustase que la gente lo viese y cosas así que se dicen, sino porque provocarme dolor físico suponía apartar la atención del dolor emocional al físico y poder olvidarme de el un rato para centrarme en heridas visibles que realmente me dolían menos.
    Después de algún año que otro y haber pasado desde los 15 por anorexia, bulimia, autolesión, depresión, y compulsión por la comida, tengo la sensación de que todas y cada una de esas cosas llegaron para desplazar el dolor real que tenía dentro.
    No creo que la clave este en el disfrute de la comida, creo que diste con la clave cuando decidiste empezar a remover tu pasado y tus heridas e ir cicatrizando.
    Aún así todas tenemos que derecho a días de relax, agotamiento y ganas de hacer lo que nos plazca. Pero realmente espero que vuelvas a coger fuerzas y sigas con tu plan. Espero que no te siente mal, y que sepas que te lo digo con todo el amor del mundo, porque realmente quiero verte bien.
    Un beso y un abrazo muy fuerte.
    Ana

    • ¿Sentarme mal? Todas estamos en el camino, Ana! Y yo aprendo de todas vosotras. Nuestros atracones son comportamientos autodestructivos, qué duda cabe! y tengo clarísimo que hay que seguir cicatrizando heridas, sólo que mirar adentro aún me da pánico y necesitaba un resorte, algo más rápido y tangible para retomar la abstinencia. Ojalá sea el comienzo.

      Gracias por compartir tu experiencia!
      Un besazo!
      Yolanda.

  2. Animo preciosa no te desanimes, yo tambien llevo unos dias comiendo compulsivamente me compro la comida y me la como en el coche para que mi pareja no se de cuenta, lleve unas dos semanas sin hacerlo y he vuelto a caer y es todo por culpa de que tengo un jefe que me agobia muchisimo en el trabajo y ahora mismo tambien estoy estudiando y no doy ha basto.
    Pero te puedo pedir un favor? Aunq no te conozca claro esta, se fuerte porque así me ayudas a serlo a mi.
    A partir de mañana el hoy no que tu comentaste (no se si exactamente era así) pero a partir de mañana hoy no comere compulsivamente ni nada que no sea dieta
    ANIMO! Un beso muy grande

      • Vaya memoria de pez!!!
        Jajajjaa
        SOLO POR HOY he ido al supermercado y no me he comprado nada de comer para comermelo mientras conducia a casa, he llegado a casa y me he comido un yogur desnatado para merendar que es lo que me tocaba en la dieta
        Y tu dia como va?
        Un beso y muchooooo animo hoy no! Jajajjaa q plan el mio…

  3. Yo creo que se trata de ir poco a poco dando lugar al placer en nuestras vidas.. en todos los sentidos. Leí que alguien decía que hay gente que obtiene hasta un 80% o más del placer de sus vidas a través de la comida… y aún así ni siquiera aprovechamos el “ritual” al máximo no? porque se le puede sacar mucho más jugo del que le sacamos.
    Y también ir buscando otras actividades en nuestra vida que nos proporcionen diversión, placer, bienestar… tal vez sea algo tan simple como ir a un masajista de vez en cuando, llamar a alguien para ir al cine, ir a un spa, darnos permiso para usar la vajilla bonita y cuidar la presentación todos los días, encender velas, poner esencias, pasar tiempo al aire libre, darnos permiso para no hacer nada… cada pequeño detalle cuenta. Tal vez tengamos un sueño o algo que siempre hemos querido hacer pero por alguna razón no lo hemos hecho… y ahora sea el momento. De descubrir quiénes somos, más allá de ser comedoras compulsivas.. .cuáles son mis sueños, cuáles son mis pasiones.. más allá de la comida, del peso y de las dietas.

    Un saludo!

  4. Hola Yolanda!!
    He leído tu exposición y las contestaciones de las demás foreras. Yo encuentro un símil perfecto la dependencia que tenemos hacia la comida con la dependencia que se puede tener con un mal amante y encima maltratador. Los maltratadores te van minando hasta hacerte sentir muy poca cosa y valorarte muy poco, encima te crean una dependencia emocional destructiva, parece que sin ellos nos podríamos seguir viviendo, en cambio te van matando… lo mismo pasa con la comida, te atrae, dependes de ella, pero te mata, cada día te mata un poco más, primero a nivel emocional y luego a nivel físico, llegando a la autodestrucción por falta de autoestima.
    Yo caí en este problema a raíz de dejar de fumar… no encontré ningún sustituto, nada ni nadie me ha podido ayudar y, tal y como has comentado en algunas ocasiones, no se me cierra el “click” de las ganas de comer. Antes lo cerraba con un cigarro (o con veinte) ahora no lo cierro con nada.
    Buscar amistades, salir, entrar, etc. etc…. se necesita estar motivado y eso no siempre se consigue, por eso tenemos que encontrar la fuerza dentro de nosotras mismas y expulsar de nuestras vidas a los amantes malos y maltratadores que nos minan la moral, hemos de reencontrarnos a nosotras mismas y buscar fuerzas en algún lugar… en nuestro interior. A mi me resultas de gran ayuda Yolanda, aunque a pesar de haberte leído hoy, he ido al Corte Inglés y cuando salía he pasado por los productos dietéticos y sin pensarlo me he comprado una tableta de chocolate negro que me he comido en el coche… por cierto poniéndome perdida y sin disfrutar en absoluto, pero la cuestión era tirar el envase en la papelera del parking antes de subir a casa. Hoy he pecado (como casi cada día), pero mañana volveré a intentarlo y volveré a pensar en expulsar de mi vida a ese amante que no me da placer sólo disgustos y que me hace sentir tan mal.
    Yo ya sé mis problemas emocionales y mi falta de afecto… pero de momento hay cosas que no puedo cambiar, así que tengo que seguir adelante y al menos encontrar la paz dentro de mí.
    Gracias Yolanda por compartir con nosotras tantas cosas. Eres de gran ayuda. Espero que nosotras, aunque sea mínimamente también te podamos ayudar a ti.
    Ánimo y un abrazo muy fuerte!!

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